jueves, 4 de junio de 2015

Este es tu poder

Gracias, gracias, gracias. Gracias por leerme, gracias por haber dado click para leer este blog. Generalmente las gracias las damos al final de algo, al final del día, de un favor recibido, de recibir un artículo tras una compra, de obtener algo que deseábamos (o incluso no deseábamos). Uno de los poderes más grande que tiene el ser humano es la cualidad de ser agradecidos y sin embargo la pasamos muy seguido por alto. Pero también la usamos sin ton ni son, como una mera cortesía o demostración de educación, pero sin sentirla realmente.

La palabra “gracias” viene del latín gratia (agradable o agradecido). Es una palabra muy sencilla pero con mucho poder (y este poder es para ti)
. Creo que erróneamente nos hemos acostumbrado a dar gracias por lo bueno y no por lo “malo” que sucede, pero yo creo que aún en la circunstancias adversas de la vida podríamos sacar la varita mágica del “gracias” y honrar los acontecimientos, porque queramos o no, toda situación desagradable trae consigo una enseñanza, y el reto de descubrir el aprendizaje es tuyo. Ahí mismo en el dolor, en la impaciencia o en la frustración de anhelos o metas trucadas siempre habrá una enseñanza oculta y sólo tú puedes ser capaz de aprender de ello, nadie más lo hará por ti, y agradecer por la lección.

A muchos desde niños nos enseñaron a ser agradecidos, pero solo como un mero trámite, como una palabra más de nuestro vocabulario que a fuerza de ser usada aprendimos a decirla en las situaciones en que es correcto decir un gracias. A mí me gusta decirla  con una fuerte intención de valorar lo que otros hacen o por mi, agradeciéndoles de verdad su ayuda.

Si te fijas, no hace falta ahondar demasiado para darte cuenta de la infinidad de cosas que tienes qué agradecer, tienes agua que sale del grifo y no tienes que recorrer kilómetros para buscarla (como sí lo hace mucha gente menos favorecida), tienes una cama donde dormir, tienes tu capacidad mental lista para ser explotada a tu favor (y para ayudar a otros), tienes comida, amigos, una mascota, tienes ojos, cabello (a menos que por genética te estés quedando calvo, pero eso quiere decir que también tuviste papás y abuelos que te lo heredaron y tener familia es bendición), puedes caminar, respirar, tienes la capacidad de crear (un negocio, una canción, un libro), puedes aprender algo nuevo cada día o semana, estoy seguro que tienes eso y mucho más.

Entonces ¿por qué mirar solo lo “malo” y no lo bueno que hay en tu vida? ¿por qué no vivir con la palabra gracias en la boca y en la mente? Las grandes corrientes espirituales pregonan el poder del agradecimiento, y si ya sabemos que es algo poderoso ¿por qué no ser agradecido hasta en las más pequeñas cosas?

Quéjate menos y agradece más y verás cómo empezarás a ver cada día, más y más, buenos motivos para dar las gracias. Yo hoy te agradezco los 5 minutos que te tomaste para leer mi blog, me diste tu tiempo y eso lo valoro y te tengo gratitud.

¿A quién vas a agradecerle hoy? ¿De qué estás agradecido hoy? Yo lo estoy de muchas cosas, y especialmente en este momento de todo aquel par de ojos que me dio su tiempo para leerme.

QDTC



lunes, 25 de mayo de 2015

Los 5 minutos

Beeep Beeeep. Suena tu reloj despertador a las 7:00 de la mañana, estiras la mano y piensas “5 minutos más” y sigues durmiendo (o intentando dormir). Beeeb beeeep vuelve a sonar y piensas por segunda vez “otros 5” (ya van 10) e intentas de nuevo dormir, beeeeppp beeeep  beeeep, “los últimos 5” (ya van 15) y por tercera ocasión intentas dormir, lo malo es que esta vez efectivamente te quedas dormido y habrá que sumarle 20 minutos a esos 15 que ya llevabas, total: 35 minutos desperdiciados. Te levantas como alma que lleva el diablo, te das un baño rápido, no desayunas, tomas tu coche y te vas como rayo al trabajo, a la escuela, a tu negocio. 

En el camino vas pidiendo al universo que todos los semáforos estén en verde, que no haya peatones a quienes darles el paso y que el reloj checador de tu trabajo esté descompuesto. Llegas con el corazón a mil y sudando, no le das los buenos días a nadie porque no te alcanza el aliento y por fin te sientas en tu escritorio a trabajar. Prendes la computadora y cuando vas a abrir el trabajo pendiente del día anterior dices “en 5 minutos” y lo primero que haces es abrir el facebook, el twitter o tomar tu móvil y revisar tu whatsapp, y en esta cadena interminable de los 5 minutos puedes pasar el día, la semana y hasta los siglos de los siglos ¿conoces a alguien? ¿te suena familiar? Yo sí, lo vi muchos días frente al espejo, no sé tú. 

Este mundo está lleno de gente de “5 minutos”, lo hice muchas veces y no es algo de lo que precisamente me enorgullezca sin embargo encontré la varita “mágica” para cambiarlo. ¡Disciplina, una de mis palabras favoritas! Ahhhh qué palabra tan molesta para muchos, para otros tan retadora. Disciplina es igual a constancia, empeño, perseverancia, pero sobre todo yo la veo como valor para olvidarte de los 5 minutos que no le vienen bien a tu vida y enfrentar lo que haya que hacer, así sea salirte de la cama, empezar a hacer ejercicio, dejar de posponer una buena plática con tus hijos o llamarle a tus clientes para cerrar esa venta. ¿Por qué nos resulta tan difícil ser disciplinados? Porque la vía fácil es más cómoda y con menos estrés cuando tu bandera es la postergación y la pereza. 

Suma los 5 minutos que pierdes cada día y verás que se te habrá ido la vida posponiendo cosas que son importantes, la productividad personal y laboral se ve afectada por esos 5 minutos que todos creemos que “nos merecemos”. No digo que tienes que ser un robot y no dar espacio para relajarte, eso todos lo necesitamos, pero cuando tomas esos minutos como tu estilo de vida ahí sí hay mucho que perder. Suma los 5 minutos de este día y en la noche haz cuentas, ¿cuánto tiempo perdiste?

¿Por qué mejor no dices “voy a hacer 5 minutos más de ejercicio”? Voy a leer 5 minutos más, voy a estudiar 5 minutos más en internet ese tema que me interesa, voy a escuchar 5 minutos más a mi cliente para conocerlo mejor y servirle más, 5 minutos más para aprender inglés, voy a darle a mis hijos 5 minutos más ayudándoles a hacer su tarea. Suma en lugar de restar. Haz esos 5 minutos tus aliados y no tus peores enemigos. 

¿Qué vas a hacer hoy con tu tiempo? ¿sumas o restas? 

QDTC


martes, 19 de mayo de 2015

¡Viviendo sin el celular!

¡¡¡Mi celular!!! ¿Dónde está mi celular? Gritaba como loco antes de salir de casa para ir a dar un taller a un grupo de empresarios. Sentía un nudo en el estómago por no encontrarlo, estaba desesperado. No lo encontré y me tuve que ir sin él, intranquilo y medio muerto del miedo por salir al mundo sin mi teléfono móvil. ¿alguna vez te has sentido así? 

Fui y di la conferencia tratando de calmar mis nervios por irme sin teléfono, ¿y si en el camino recibo un mensaje urgente? ¿Y si mi esposa se quiere comunicar? ¿Y si pierdo una venta por no traer el teléfono? ¿Y si se detiene el país porque no traigo el celular conmigo? ¿Y si se colapsa la bolsa de valores y yo sin mi teléfono? ¿Y si resucita Don Benito Juárez y yo no me entero? ¿Y si se acaba el mundo porque no estoy comunicado? ¿Y si.. y si.. y si… y si…? 

Nada de eso pasó, ni colapsó la bolsa ni Benito Juárez resucitó, mi esposa tampoco me marcó y el país siguió su curso. Volví a mi casa y el celular estaba ahí, quieto, tranquilo, olvidado dentro de la maleta que había desempacado la noche anterior. ¿Por qué me provocaba tanto estrés estar sin mi teléfono? Descubrí la mágica respuesta: se llama ¡Apegos! ¿sabes de lo que te estoy hablando?
Esa sensación de creer que todo te pertenece por siempre y que sin eso no podrías vivir, que el mundo se acaba y te convertirás en el peor perdedor del mundo! ¡Patrañas del murmullo de la mente! Nada de eso es verdad, te lo has inventado tú para sentirte a salvo de algo, para adjudicarle la responsabilidad de tu bienestar a otros (personas o cosas). 

Apegos hay muchos, empezando por lo material: tu coche, la tecnología, las redes sociales, el dinero, tu casa (que ni siquiera es tuya porque vives de renta), tu ropa, tus zapatos, tu computadora (que tampoco es tuya por completo porque sigues pagándola a plazos)  y tu perro (que además se la pasa muy bien si ti). Siguiendo con las personas, te sientes apegado a tu pareja, a tu familia, a tus amigos, a tus compañeros de trabajo y hasta tus aparentes enemigos, “¿Y si a mi enemigo lo convierto en mi amigo? Nooooooo, tiene que seguir siendo mi enemigo, si no no tendría chiste, él me odia y yo lo odio, nos caemos mal, nos volteamos la cara y nos mandamos mensajes telepáticos negativos, me gusta que sea mi enemigo y así quiero que siga” ¡Admítelo, tienes apego hasta por cosas negativas que no le vienen bien a tu vida, te apegas al Dolor para transformarlo en sufrimiento, porque sientes taaaaaan bonito ser la víctima y pensar que el mundo te debe rendir tributo y ¿por qué no? hasta hacerte una asociación civil sin fines de lucro que honre tu calvario, algo así como “Asociación Civil Juan Pérez, en pro de todas aquellos que les han roto el corazón cuando tuvieron 16 años” 

El apego es un vínculo emocional que tenemos con cosas o personas, situaciones, actividades o sentimientos. Querer o apreciar a las personas es algo natural y muy humano, pero apegarse a ellos solo puede ser fuente de sufrimiento y dolor. Decía Buda que el apego corrompe y creo que hay mucho de cierto en ello. Te sientes apegado a muchas cosas y cuando no las tienes sufres y crees que tu día no será lo suficientemente maravilloso y tú no serás lo suficientemente feliz. ¿Por qué no pruebas salir un día de casa sin tu celular? ¿por qué no sales un día a dar un paseo sin un centavo en la bolsa y te dedicas a mirar los árboles, a darle los buenos días a la gente que cruza frente a ti? ¿por qué no intentas dejar de depositar tu felicidad en tener la presencia de otras personas en tu vida como si fueran de tu posesión? ¿Y si te desapegas también del sufrimiento? ¿Por qué no intentas hacer amigo a tu “enemigo”? ¿No crees que le vendría bien a tu vida desapegarte del rencor y los malos pensamientos? 

No se trata de ser irresponsable e ir por la vida desentendiéndose de todo o ser indiferentes al resto del mundo, el asunto es que asumas que la felicidad viene de dentro y no de hechos o cosas externas a tu persona. No es un trabajo fácil te lo puedo asegurar, pero las recompensas son altísimas, adquirirás libertad y plenitud de vida, recuerda que nada es tuyo y el apego mal entendido solo le traerá insatisfacción a tu vida. ¿A qué te vas a desapegar hoy? 

QDTC

lunes, 11 de mayo de 2015

La Santa capturista de Datos

Hace tiempo sucedió en una de mis empresas de Estados Unidos mientras hacíamos un taller, que una de las participantes pidió permiso para llegar tarde a una de las sesiones de trabajo. Dijo que tenía una labor religiosa que hacer en la iglesia en la que profesaba su fe. El permiso se le dio sin ningún problema pues el acuerdo fue que se integraría al equipo a las 10 de la mañana, resulta que no llegó a las 10 sino a las 12, cuando todos la vimos entre sorprendidos y enojados por las 2 horas de retraso con las que llegó. 

Resulta que ella no sabía que yo era socio de la empresa, yo le reclamé su falta de compromiso, le dije que nunca nadie le negó el permiso y que el acuerdo había sido que su horario de llegada era a las 10 de la mañana, sin embargo ya era el mediodía y ella apenas iba llegando. Le comenté que el equipo tenía que pagar 50 dólares gracias a que ella había roto el acuerdo de ser puntual, (es algo tan básico como ser respetuoso del tiempo propio y del de los demás). Cuando exigí el pago de la multa por su fallo, por parte del equipo se hizo un silencio sepulcral y del silencio sepulcral se transformó a miradas a acusatorias. 

Ella explotó y me dijo que me iba a ir al infierno directito y sin escalas pues quién era yo para reclamarle a ella que además estaba con el señor Obispo y por eso había llegado 2 horas tarde, ¿cómo era posible que yo, un simple mortal, (y además con el demonio dentro) tuviera el atrevimiento de exigirle puntualidad cuando ella estaba atendiendo un asunto del Divino Creador? Y no solo de Dios, también de los humanos pues junto al séquito religioso del cual formaba parte estaban organizando actividades para ayudar a niños de la calle. Después de sus reclamos hacia mi pecadora persona se fue furiosa del taller y al siguiente día renunció a la empresa, no volví a saber más de ella… en un tiempo. 

Mucho tiempo después iba yo caminando con mi esposa por un mall de Texas y la volví a ver,  tengo que confesar que me sentí asustado de encontrarla, mi esposa sabía la historia pero lo que no sabía era quién era la mujer. La vi y yo por alguna extraña razón quería huir de ella quizá porque sentí que me iba a volver a decir que era un alma perdida y que el diablo me seguía esperando en el infierno. La señora me alcanzó y me dijo: Alfredo ¡gracias! Aquella vez que  te enfrenté por llegar tarde en realidad no te estaba enfrentando a ti, me enfrenté a mi misma y descubrí que trabajar en esa empresa no tenía nada que ver con mi Misión de Vida, descubrí que ésta tenía que ver con ayudar a los demás a través de mi fe religiosa, ahora soy la asistente personal del Obispo y soy tremendamente feliz, estoy viviendo en sintonía con mi Misión en la vida y me siento plena. Gracias por enfrentarme por mi impuntualidad en aquel taller. 

¡Teníamos una santa capturando datos! ¡Qué ilógico y contraproducente! ¡Qué dañino para ella y para la empresa! Su pasión tenía que ver con ayudar a los niños mientras que su trabajo giraba en estar sentada frente a una computadora capturando datos y contestando un teléfono. Ahora puedo ver la frustración que seguramente sentía y me explico perfectamente por qué me gritó, quizá en el fondo no me estaba gritando a mí sino enfrentándose consigo misma y a la incongruencia de su vida laboral con su verdadera misión de vida. 

Nos dimos un abrazo y no puedo decir que esto quedó olvidado, al contrario es algo que siempre recuerdo y me gusta compartir con la gente, porque la Santa Patrona Capturista de Datos es un ejemplo de Misión de vida, su historia se repite millones de veces en millones de oficinas de todo el mundo, podemos pasar años haciendo algo que no nos gusta y que no tiene nada que ver con el talento y don especial que tenemos, con nuestra propia Misión. ¿Tu lugar en esa empresa, en ese trabajo en el que estás es acorde a tu Misión de vida? ¡Espero que así sea!

QDTC


lunes, 4 de mayo de 2015

¡Arriésgate con valor!

Esta semana quiero enfocarme en el valor del ¡valor¡ ¿qué es el valor? Una de las definiciones que nos da el diccionario es valor=cualidad del valiente. ¿Y qué es ser valiente? Vuelvo al diccionario y encuentro que valiente significa esforzado, decidido, vigoroso. 

Me he puesto a pensar también y traigo a mi memoria mis propias historias o las de mis amigos, familia, empresarios que he conocido y una gran cantidad de gente que tengo la fortuna de conocer, ¿cuántas cosas dejamos de hacer por falta de valor, de valentía, de decisión o esfuerzo? 

Este mundo está diseñado para sacar de nosotros las mejores cualidades en cualquier situación que se nos presente o que por propia voluntad decidimos vivir. Y se necesita valor para afrontar lo que nos va llegando. Valor para emprender, valor para dejar de ser un empleado, valor para casarse, para tener hijos, para hacernos un cambio de imagen, valor para terminar una relación o para iniciar una nueva, valor por todos lados. Como uno de mis grandes amigo me dijo hace muchos años “Este mundo es de los que se Arriesgan con Valor”.Sin embargo no todos están dispuestos a ponerse la armadura y salir a luchar con valor por aquello en lo que creen o sueñan. Es más fácil instalarse en una cómoda zona de confort y dejar que la vida pase sin tener el valor de tomar la responsabilidad por todo en nuestra vida. 

A mí también me ha pasado, a veces da mucho miedo tener valor. Curiosamente cuando tienes y das valor a los demás, no solo te conviertes en alguien valiente sino que también llegas a ser una persona muy valiosa para el mundo. Si enfrentas con valor tu sueño de emprender un negocio, das valor al mundo al crear una nueva empresa y ser fuente de trabajo para ti mismo y para otros, si enfrentas con valor una relación dañada con los tuyos no solo podrás rearmar esa relación sino que también valoras a los otros y a ti mismo. 

Una de las personas más valientes que conozco un día me dijo: “Alfredo, ya no pospongo las decisiones que me hagan ser feliz, quiero tener el valor de ser feliz y vivir la vida que merezco” guau! Para mi fue importante escuchar eso pues percibí el valor que tiene de enfrentarse a su vida con total responsabilidad.  

¿Cuánto valor tienes en tu vida? ¿Con cuánto valor te levantas cada mañana cuando suena tu despertador? ¿Cuánto valor tienes para seguir esa dieta que te hará perder kilos de más? ¿Cuánto valor tienes para volver a llamarle a ese cliente que antes te dijo “no” y volver a intentarlo? ¿Cuánto valor tienes para olvidarte de tu cerrazón emocional y decirles a tus hijos “te quiero, me importas”? ¿Qué estás esperando? 

Dice un proverbio griego que “mientras que el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve”. Basta de reflexionar y estar pensando “¿lo hago o no lo hago? Mejor lo intento mañana, o el mes próximo o en mi otra vida”. La gente de éxito que conozco es porque hacen del valor una palabra que viven día a día, en todo lo que hacen y para todo lo que desean. 

Mi deseo para ti hoy es que seas una persona valiente, que des valor al mundo para hacer de él un mejor lugar para ti y para todos los que andamos caminando por aquí. 

QDTC

Alfredo.

martes, 28 de abril de 2015

El día que me decidí a soñar


*Lo único que está entre tu meta y tú es la historia que te sigues contando a ti mismo de por qué no lo puedes lograr: El lobo de Wall Street.

Hace tiempo que tenía un sueño, uno muy grande pero lo veía en ese entonces algo como casi imposible, mi vocecita me decía que no, “tú no puedes” “no tienes aún el talento ni las relaciones personales para hacerlo” “es muy difícil” “tú no cabes en ese mundo” “es demasiado grande”, una y otra vez escuché ese tipo de pensamientos derrotistas y negativos en mi mente. Sin embargo, nunca olvidé mi sueño, ahí seguía muy dentro de mí, latiendo a veces con más intensidad, otras con menos, pero el hecho es que seguía vivo aunque empolvado. 

En mis cursos y talleres algo de lo que más enseño es precisamente a lidiar con ese tipo de pensamientos negativos que obstaculizan el éxito en los negocios y en la vida personal, miles de personas han dado un giro a su vida re-aprendiendo a pensar de manera distinta y detener esa serie de ideas falsas que tenemos acerca de nuestro potencial y grandeza como seres humanos, sin embargo también siempre muestro que no basta el solamente pensarlo y desearlo, tienes que ponerte en acción, moverte, marcarte metas, construir una Misión (de vida o de negocios), aprender, rodearte de gente que sepa más que tú para aprender de ellos y solo entonces aparece la “magia”. Las cosas, personas o situaciones empiezan a acomodarse (aunque me gusta más pensar que es mi propio actuar el que hace que todo se alinee) y tus sueños empiezan a tomar forma. 

Un buen día decidí decirle “alto” a esa vocecita que me boicoteaba, y decidí sacar mi sueño del baúl imaginario en el que lo había abandonado por no creer lo suficiente en mí o en él, tomé la decisión de abandonar ese miedo que de forma natural nos protege de peligros o fracasos inminentes, pero también nos paraliza y nos impide movernos hacia la meta, ese día me decidí a volver a soñar. 

¿Te cuento mi sueño? Quería participar de alguna forma en una película, contar una historia en imágenes, contar la historia acerca del potencial y talento que todos tenemos y cómo podemos desarrollarlo cada vez más, ver esa historia en la pantalla grande y llevar un gran mensaje a cada par de ojos que vieran la película, a cada mente que se mostrara abierta para captar el mensaje. Este es mi sueño y está en proceso, he ido conociendo a las personas que se quieren “subir a mi barco” y hacerlo una realidad palpable. Ahora conozco a una reconocida directora que se acercó a mí para empezar a construirlo, estoy en pláticas con un talentoso guionista que puede plasmar en letras ese relato, estamos conociéndonos y definiendo qué hacemos y para dónde vamos como equipo. Es un proceso lento, pero hemos dado el primer paso. 

Tienes que reconocer que para cualquier objetivo que tengas no puedes lograrlo solo, se obtienen resultados más rápidos cuando te rodeas de gente apasionada por lo que hace, porque el talento a veces no es suficiente y se necesita verdadera pasión que te genere energía para conseguir lo que quieres.  Probablemente tengas un sueño de negocios, o uno de vida, de familia, otro más de pareja. Cualquier sueño es válido mientras sea constructivo y no dañes a otros. No basta con desearlo, ¡ve por él! Y si vas en equipo será llegarás más rápido.

lunes, 20 de abril de 2015

¿Qué es lo que Tiene Que Cambiar en tu vida?

Cambiamos de ropa, de trabajo, de socios, de correo electrónico, de corte de cabello, cambiamos las cortinas de casa, la dieta, las rutinas de ejercicio, de coche y cambiamos hasta de piel cada mes. De número de teléfono, de pasatiempos, de zapatos y también de amores, pero ¿qué es lo que realmente tiene que cambiar?

Recién he cumplido un año más de vida y me siento una persona muy afortunada por la cosas que he logrado, tengo una familia maravillosa, de la que vengo y también la que formé junto a mi esposa y 4 hijos, tengo amigos, una empresa que me apasiona, socios, un gran equipo de trabajo y aún así siento que me falta mucho, el camino no se acaba y si bien me va, estoy a la mitad de mi vida, según el promedio de vida que pregonan las instituciones de salud en el mundo.

Creo que todos tenemos algo en nuestra existencia que queremos cambiar pues a veces los resultados no nos llenan, y no hablo de una insatisfacción negativa, más bien me refiero a ese deseo genuino del ser humano de siempre lograr más cosas, conseguir una meta y ver el siguiente reto.

Pienso en los niños que son el más claro ejemplo, su proceso de crecimiento y aprendizaje es impresionante, cuando logran dar sus primeros pasos quieren cambiar y entonces desean correr, cuando son capaces de hacerlo y descubren esa nueva habilidad entonces quieren subirse a su primera bicicleta, después quieren practicar juegos de niños más grandes y así sucesivamente, un cambio seguido de otro, un logro tras otro, siempre en expansión, es un proceso natural del ser humano.

Para las empresas creo que funciona igual, llegan a sus metas en ventas, en productividad o ingresos y entonces es el tiempo de plantearse nuevos objetivos. Igual pasa para los emprendedores, tienen una idea de negocio, la llevan a cabo y si no funciona como se esperaba hacen ajustes y siguen en el proceso de construir esa empresa que quieren, cambios vienen y van en esa constante búsqueda de lograr un sueño.

¿Qué es lo que quiero cambiar actualmente? En mi largo camino trabajando con empresas y personas tengo claro y es como una especie de sed para mi, el poder ayudar a un número cada vez mayor de gente, si en mi conferencia pasada estuvieron mil personas, entonces quiero cambiar deseando que en la siguiente haya 1200, si logré “x” cantidad en ventas este mes también lo quiero cambiar para conseguir un 10% extra al cerrar el mes próximo.

Repito que no me refiero a una inconformidad o insatisfacción sino al derecho genuino que todos nos merecemos de SER y hacer grandes y mejores cosas, para nosotros mismos y para los demás. Y atrás de todo esto está la palabra que nos da miedo: Responsabilidad. El único responsable del cambio eres tú, no esperes que el mundo, tu familia, tu trabajo, tu jefe, tu pareja cambie, empieza por ti, los cambios son de dentro hacia afuera y no viceversa. La responsabilidad de tus próximos resultados es ¡exclusivamente tuya!

¿Qué es lo que quieres cambiar en tu vida? ¿Estás dispuesto a responsabilizarte por ello?

*Nunca creí que pudiéramos transformar el mundo, pero creo que todos los días se pueden transformar las cosas: Françoise Giroud.