jueves, 27 de agosto de 2015

El miedo al cambio


Los seres humanos de manera natural son aptos para enfrentar los cambios, muchos de nosotros lo buscamos, lo queremos, pero hay otros que no, que no quieren cambiar, que desean que las cosas se queden como están. Yo creo que detrás de esa fantasía de querer que todo permanezca sin cambio (y digo que es una fantasía, porque al final de cuentas todo está cambiando siempre) se esconde un miedo natural, ese miedo que intenta protegerte del terreno incierto, de lo desconocido.

¿Piensas quedarte trabajando en la misma empresa toda la vida? ¿quieres ser empleado de alguien más toda la vida? Conozco gente que así lo ha hecho y seguro tú también conoces a más de uno. ¿Por qué pasa esto? Veo 2 razones:

1.       No les interesa ser emprendedores, lo cual también es válido y respetable
2.       Sí les interesa pero les paraliza el miedo.

Entonces, ¿qué hacer si lo que tienes no es falta de interés sino exceso de miedo? Miedo miedo miedo, esa palabrita que asusta, esa sensación en el estómago de incertidumbre y falta de certeza, no son mariposas revoloteando, son moscas en el estómago que zumban y te molestan, te angustian. La función natural del miedo es protegerte de “fracasos” futuros, sirve como una supuesta alerta pero lo cierto es que te impide tomar riesgos, atreverte, lanzarte a la incertidumbre.

Te lo explico con mi propio ejemplo, recientemente he estado escribiendo mucho acerca de mi etapa en Wealth Planters y hoy lo retomo. Cuando sentí la inquietud de salir de ahí para fundar ACEL sentí ese miedo, el miedo negativo que me decía “¿y si fracasas con ACEL? Es algo nuevo y quizá no funciona”. Lo pensé, le di vueltas, sentía miedo, incertidumbre, me asaltaba el temor al cambio algunos días, sin embargo le dije ¡basta! a mi temor y decidí dar el gran paso.

Hoy me encuentro muy agradecido, en primera conmigo mismo por haber enfrentado a mi miedo de emprender algo nuevo, en segunda con mis ex socios de Wealth Planters pues fueron algunos años de gran aprendizaje, en tercera con el gran equipo que me acompañó en esa etapa, y por último con mi nuevo equipo de trabajo que se quiso embarcar  en esta loca aventura llamada ACEL.
Tenemos clara nuestra Misión, nuestro Código de Honor, nuestros Principios, y todo esto ya por sí mismo disipa miedos y dudas.

¿A qué le tienes miedo? ¿a ser libre financieramente? ¿a que tu idea de negocio no funcione? ¿a no convencer a tus clientes en esa presentación que estás planeando? ¿al matrimonio? ¿a estudiar algo nuevo porque “ya estás muy viejo”? ¿a renunciar a ese trabajo que ya no te gusta? ¿a terminar esa relación que no funciona? Ve a tu miedo de frente, encáralo y dile “ya basta, merezco cambiar, merezco hacer cosas mejores con total responsabilidad por mí”

¿Hasta cuándo vas a dejar que las moscas sigan dando lata? Que se vayan las moscas del miedo y dale la bienvenida a las mariposas en el estómago que se sienten cuando haces las cosas con verdadera pasión por tus sueños. Mi nuevo sueño es ACEL y lo estoy construyendo, espero que tú también construyas los tuyos.

QDTC

Alfredo


lunes, 24 de agosto de 2015

La experiencia como tu fuente de aprendizaje

¿Cómo podemos aprender cosas en la vida? ¿cómo aprendemos un idioma? ¿cómo aprendimos a sumar y restar cuando fuimos niños? ¿cómo aprendes a ser padre o madre? ¿cómo aprendiste a andar en bicicleta? Sin duda alguna me atrevo a decir que todo lo anterior y muchas otras cosas en tu vida, las has aprendido en la práctica. 

El aprendizaje vivencial es aprender a través del hacer. No puedes aprender inglés, francés o alemán si no lo practicas, si no lo lees, si no aprendes vocabulario e intentas a hablarlo. No puedes aprender operaciones matemáticas complejas si antes no conoces el valor de los números y si no practicas las operaciones básicas, no puedes ser padre o madre si antes no tuviste un hijo y una vez teniéndolo deberás practicar tu rol de padre día a día. 

Cuando empezamos a hacer, entonces también comenzamos a aprender, se necesita práctica, repetición, tiempo y paciencia. En el camino día a día vas aprendiendo y tras ese aprendizaje llega la experiencia. Se trata de no darse por vencido e intentar una y otra vez, a veces decae el ánimo pero cuando tienes clara la meta también tendrás la determinación suficiente para seguir intentándolo y disciplinar a tu mente, tu cuerpo, tus emociones y tu espíritu.

Igual pasa en las empresas y los empresarios, el aprendizaje que uno adquiere llega a través de experimentar desafíos, retos o problemas y superarlos. Como te he estado mencionando en blogs anteriores, estoy en una nueva etapa de mi carrera empresarial, he dejado Wealth Planters, una gran empresa que ayudé a fundar y en la que estuve algunos años, pero ahora emprendo un nuevo camino con mi nueva empresa ACEL (Alfredo Culebro Exponential Learning www.alfredoculebro.com) y toda la experiencia que tuve en Wealth Planters ha sido una excelente fuente de aprendizaje que me deja grandes lecciones como empresario y persona. 

Fue una experiencia enriquecedora trabajar con mis ex socios, aprendí mucho de ellos (y espero que ellos también de mi), formamos un buen equipo y ayudamos juntos a crear más líderes. Todo lo anterior ahora puedo seguir aplicándolo en ACEL para continuar formando grandes equipos y líderes de calidad, mi nueva empresa es mi nuevo reto y desafío. 

Si no aprendo de mis experiencias pasadas entonces no puedo construir un futuro mejor. Mi paso por Wealth Planters es algo por lo cual me siento muy agradecido, ahora tomo la experiencia enormemente positiva que me dejó estar ahí unos años para aplicar todo aquello que sí funcionó en esta nueva etapa y plantearme más objetivos qué alcanzar. 

La experiencia es una travesía que nadie más puede recorrer por nosotros, es tu propio camino, tu propio aprendizaje.

La pregunta para hoy es ¿qué estás decidido a experimentar (para aprender) esta semana?

lunes, 10 de agosto de 2015

Emprender una y otra vez


¿Cuántas cosas nuevas hiciste la semana pasada? ¿cuántas cosas nuevas harás esta semana que comienza? Si tienes una empresa ¿a cuántos clientes nuevos contactaste los últimos 15 días, o te quedaste con los mismos? 

Estas son las preguntas que surgieron en mi cabeza al despertarme esta mañana y caí en la cuenta de que cada día, semana o mes será siempre una nueva oportunidad para comenzar con algo distinto, a mí me encanta emprender, y al usar esta palabra no hablo exclusivamente de negocios sino más bien de nuevos comienzos en cualquier actividad de vida: iniciar un nuevo libro, cambiar mi rutina de ejercicios por otra, comenzar una nueva relación comercial con clientes distintos… la lista es larga y hay muchas cosas que podemos emprender si tenemos la visión y el hábito de hacerlo. 

Para mí emprender es una actitud, justo en este momento me encuentro en la etapa casi inicial de mi nueva empresa Alfredo Culebro Exponential Learning (ACEL, www.alfredoculebro.com) y saliendo de Wealth Planters, una gran empresa que ayudé a fundar y en donde colaboré con gran pasión durante algunos años. Ahora tengo un nuevo proyecto fuera de ahí, ACEL me llena de energía y ganas de alcanzar una nueva meta ¿que si no tengo miedo al tomar esta decisión? Claro que tengo un miedo natural o resistencia al cambio, pero lo que yo necesito no es miedo, sino valor para hacerlo, así que decido darle las gracias y dejar ir ese miedo natural que intenta protegerme de lo desconocido, y prefiero abrirle la puerta al cambio con la claridad de lo que quiero lograr de ahora en adelante 

No sé si tú me conociste por Wealth Planters o si has estado en mis talleres o entrenamientos fuera de ahí, si algún día te sumarás a la fila de seguidores de ACEL, lo que sí sé es que cualquiera que sea el caso, lo que ahora estoy formando junto al equipo que me acompaña en mi nueva empresa lo estamos haciendo con una Misión clara, con objetivos grandes en nuestra mente y con la actitud de construir juntos una meta y recorrer el camino cada quien con lo que mejor sabe hacer. 

Muy pronto será la presentación de mi nuevo libro para emprendedores, la semana pasada también conseguí nuevos clientes, junto a mi equipo estamos preparando nuevas estrategias para poder llegar a más gente con nuestro trabajo y ayudar a más personas, la próxima semana daré una conferencia para ayudar con los donativos a una Casa Cuna, emprender una y otra vez, eso es lo que quiero, nuevos proyectos, nuevos seños, otras metas. Si me quedo en mi zona de confort nada nuevo va pasar, así que prefiero tomar el riesgo y conseguir que grandes cosas sucedan, no solo para mí sino para mis clientes (porque mi misión es servirlos) y no solo yo sino el equipo que me acompaña en ACEL, sin ellos no podría hacerlo. 

Al tomar un rumbo distinto al de Wealth Planters y cerrar esa etapa de negocios, siento una gran energía de comenzar algo distinto, agradezco a mis socios todo lo que juntos logramos en su momento, y ahora me abro a nuevas posibilidades con nuevos resultados.
En mi vida quiero emprender una y otra vez: negocios, amistades, proyectos, caminos, viajes, lecturas, locuras.

¿Qué vas a emprender esta semana, este día, este mes.                                 

QDTC

lunes, 3 de agosto de 2015

Abriendo nuevas puertas



¿Cuántos ciclos podrá cerrar una persona o en una empresa? ¿Cuántos puntos finales has tenido en tu vida? Sin lugar a dudas son muchos ya que dentro de este constante caos que vivimos todo se está moviendo y nada es estático, lo que fue ya no es y lo nuevo siempre llega, hasta la Tierra se mueve respecto al sol y ahora disfrutamos de los días calurosos del verano, es el constante ir y venir, el fluir de la vida, de las personas, de las metas, de los negocios, de las bolsas de valores, del clima, de los ríos y mares, movimiento continuo, muchas veces aunque ni siquiera lo percibimos.

Justo una etapa de negocios es la que estoy cerrando, termino un ciclo y comienzo otro. Fui socio fundador de Wealth Planters, empresa que no solo fundé sino que di muchas horas de mi vida a través de capacitaciones a empresas, emprendedores y mucha más gente, miles de personas. Ayudé a formar empresarios, equipos de ventas, a crecer a los equipos de multiniveles, líderes y otros grandes equipos de trabajo, conocí gente y me conocieron. Puse mi pasión de vida al servicio del nacimiento y crecimiento de esa empresa, pero los ciclos terminan y hoy emprendo uno nuevo, ¡me encanta emprender! 

Mi decisión de salir de ahí y crear una nueva empresa es igual que tu camino de vida o de negocios. Llegas y ayudas con toda la energía a crear algo, tienes un sueño, haces planes, estableces metas, las mides, las cumples o las mejoras, haces reajustes, tienes crecimiento (creces tú y ayudas a los demás a crecer), te diviertes, te entrenas, aprendes y ayudas a otros a aprender, y cuando el ciclo se cumple es momento de cerrar. Te quedas con la satisfacción de lo logrado y con el aprendizaje del proceso, porque esta vida, siempre lo digo, es un constante aprender para seguir creciendo. 

El cerrar capítulos no es fracaso, es un éxito. Un éxito más de vida, la puerta que se abre para algo nuevo. Hay muchas historias de empresarios que dejaron los negocios que fundaron para irse a crear nuevos. Mi maestro Geshe Michael es uno de ellos, ayudó en la construcción de Andin International, compañía internacional de diamantes con ventas multimillonarias y cuando su ciclo terminó ahí emprendió nuevos proyectos.

Como verás dejar una empresa como Wealth Planters significa un nuevo reto en mi vida, ahora fundo Alfredo Culebro Exponential Learning (ACEL www.alfredoculebro.com) y comienzo de nuevo. Cierro un ciclo y abro una puerta, y no solo para mí, también la abro para ti, para seguir ayudando a las personas a descubrir su Misión de vida y ayudar a las empresas a obtener mejores resultados. Le doy la bienvenida a una nueva etapa de emprendimiento de negocios en la que daré toda mi energía para un nuevo éxito, te doy también a ti la bienvenida.



miércoles, 29 de julio de 2015

Tú haces lo que yo no puedo




“Nacimos solos y solos nos iremos” he escuchado muchas veces decir a la gente, lo he leído también, me he encontrado con esa frase una y otra vez a lo largo de mi vida tanto personal como empresarial. Si bien es cierto que actualmente se pregona la individualidad y la independencia de las personas yo creo que lo hemos malentendido un poco, los retos o desafíos, los sueños, los anhelos que tenemos los construimos de manera más enriquecedora si permitimos (porque siempre será una elección) vivirlo con otros en equipo.

Tras el viaje al monte Kilimanjaro en Tanzania que hice en julio de 2015 pude reafirmar que en equipo se logra más, este reto para mí significó muchísimo aprendizaje, fue un desafío no solo a nivel físico, también lo fue a nivel emocional, mental y espiritual, y en el trayecto, desde los constantes y disciplinados entrenamientos en equipo semana tras semana hasta llegar a la cumbre a 5895 metros meses después, hubo un equipo a mi alrededor. 

¿Qué logramos en equipo? Sin lugar a dudas teníamos una Misión, llegar a la cima, pero para llegar a ella decidimos unirnos y trabajar con disciplina, constancia, con pasión, con una meta en común. Cuando logras mantener a tu lado a un equipo fuerte son impresionantes los resultados que puedes alcanzar, la sinergia que creas y el trayecto hacia la meta viene acompañado de grandes aprendizajes. 

Incluso si reflexionas aún cuando naciste fue un trabajo en equipo para que tú llegaras a este mundo, tú mamá y tú eran equipo en ese momento, los médicos y enfermeras que le atendieron estaban trabajando en equipo contigo y con ella, las personas que la llevaron al hospital para tener su parto hacían equipo con ustedes, quienes estuvieron en la sala de espera esperando pacientemente la noticia de tu nacimiento hacían equipo entre ellos y junto a ustedes, había un grupo de personas cada quien haciendo lo que mejor sabía o lo que podía en ese momento, en la espera de que tú vinieras a este mundo, que dieras tu primer respiro fuera del vientre de tu madre y tu primer alarido de victoria una vez fuera de él, todo fue en equipo. ¿Estarías tú en este mundo si no hubiera habido un equipo que te ayudara? Todos tenían una misión, que tú nacieras de la mejor manera posible, y si estás leyendo esto es porque lo lograron. 

Las células de tu cuerpo trabajan en equipo, tu sistema nervioso, tu sistema digestivo, tu sistema óseo, tu cuerpo entero trabaja en equipo, ¿por qué no pruebas tú también a formar un equipo de campeonato para lograr tus objetivos?

No importa si se trata de tu vida personal o de negocios, juntos hacemos más y logramos más, pero primero deberán tener clara la Misión ¿a dónde van? ¿qué quieren lograr? ¿por qué lo quieren lograr? ¿a quiénes van a servir en el camino? ¿cómo vas a ser generoso con los demás a través de tu misión y tus éxitos?

Quiero cerrar este blog compartiéndote una frase que me gusta mucho “yo  hago lo que tú no puedes,  tú haces lo que yo no puedo, juntos podemos hacer grandes cosas”: Madre Teresa.



jueves, 4 de junio de 2015

Este es tu poder

Gracias, gracias, gracias. Gracias por leerme, gracias por haber dado click para leer este blog. Generalmente las gracias las damos al final de algo, al final del día, de un favor recibido, de recibir un artículo tras una compra, de obtener algo que deseábamos (o incluso no deseábamos). Uno de los poderes más grande que tiene el ser humano es la cualidad de ser agradecidos y sin embargo la pasamos muy seguido por alto. Pero también la usamos sin ton ni son, como una mera cortesía o demostración de educación, pero sin sentirla realmente.

La palabra “gracias” viene del latín gratia (agradable o agradecido). Es una palabra muy sencilla pero con mucho poder (y este poder es para ti)
. Creo que erróneamente nos hemos acostumbrado a dar gracias por lo bueno y no por lo “malo” que sucede, pero yo creo que aún en la circunstancias adversas de la vida podríamos sacar la varita mágica del “gracias” y honrar los acontecimientos, porque queramos o no, toda situación desagradable trae consigo una enseñanza, y el reto de descubrir el aprendizaje es tuyo. Ahí mismo en el dolor, en la impaciencia o en la frustración de anhelos o metas trucadas siempre habrá una enseñanza oculta y sólo tú puedes ser capaz de aprender de ello, nadie más lo hará por ti, y agradecer por la lección.

A muchos desde niños nos enseñaron a ser agradecidos, pero solo como un mero trámite, como una palabra más de nuestro vocabulario que a fuerza de ser usada aprendimos a decirla en las situaciones en que es correcto decir un gracias. A mí me gusta decirla  con una fuerte intención de valorar lo que otros hacen o por mi, agradeciéndoles de verdad su ayuda.

Si te fijas, no hace falta ahondar demasiado para darte cuenta de la infinidad de cosas que tienes qué agradecer, tienes agua que sale del grifo y no tienes que recorrer kilómetros para buscarla (como sí lo hace mucha gente menos favorecida), tienes una cama donde dormir, tienes tu capacidad mental lista para ser explotada a tu favor (y para ayudar a otros), tienes comida, amigos, una mascota, tienes ojos, cabello (a menos que por genética te estés quedando calvo, pero eso quiere decir que también tuviste papás y abuelos que te lo heredaron y tener familia es bendición), puedes caminar, respirar, tienes la capacidad de crear (un negocio, una canción, un libro), puedes aprender algo nuevo cada día o semana, estoy seguro que tienes eso y mucho más.

Entonces ¿por qué mirar solo lo “malo” y no lo bueno que hay en tu vida? ¿por qué no vivir con la palabra gracias en la boca y en la mente? Las grandes corrientes espirituales pregonan el poder del agradecimiento, y si ya sabemos que es algo poderoso ¿por qué no ser agradecido hasta en las más pequeñas cosas?

Quéjate menos y agradece más y verás cómo empezarás a ver cada día, más y más, buenos motivos para dar las gracias. Yo hoy te agradezco los 5 minutos que te tomaste para leer mi blog, me diste tu tiempo y eso lo valoro y te tengo gratitud.

¿A quién vas a agradecerle hoy? ¿De qué estás agradecido hoy? Yo lo estoy de muchas cosas, y especialmente en este momento de todo aquel par de ojos que me dio su tiempo para leerme.

QDTC



lunes, 25 de mayo de 2015

Los 5 minutos

Beeep Beeeep. Suena tu reloj despertador a las 7:00 de la mañana, estiras la mano y piensas “5 minutos más” y sigues durmiendo (o intentando dormir). Beeeb beeeep vuelve a sonar y piensas por segunda vez “otros 5” (ya van 10) e intentas de nuevo dormir, beeeeppp beeeep  beeeep, “los últimos 5” (ya van 15) y por tercera ocasión intentas dormir, lo malo es que esta vez efectivamente te quedas dormido y habrá que sumarle 20 minutos a esos 15 que ya llevabas, total: 35 minutos desperdiciados. Te levantas como alma que lleva el diablo, te das un baño rápido, no desayunas, tomas tu coche y te vas como rayo al trabajo, a la escuela, a tu negocio. 

En el camino vas pidiendo al universo que todos los semáforos estén en verde, que no haya peatones a quienes darles el paso y que el reloj checador de tu trabajo esté descompuesto. Llegas con el corazón a mil y sudando, no le das los buenos días a nadie porque no te alcanza el aliento y por fin te sientas en tu escritorio a trabajar. Prendes la computadora y cuando vas a abrir el trabajo pendiente del día anterior dices “en 5 minutos” y lo primero que haces es abrir el facebook, el twitter o tomar tu móvil y revisar tu whatsapp, y en esta cadena interminable de los 5 minutos puedes pasar el día, la semana y hasta los siglos de los siglos ¿conoces a alguien? ¿te suena familiar? Yo sí, lo vi muchos días frente al espejo, no sé tú. 

Este mundo está lleno de gente de “5 minutos”, lo hice muchas veces y no es algo de lo que precisamente me enorgullezca sin embargo encontré la varita “mágica” para cambiarlo. ¡Disciplina, una de mis palabras favoritas! Ahhhh qué palabra tan molesta para muchos, para otros tan retadora. Disciplina es igual a constancia, empeño, perseverancia, pero sobre todo yo la veo como valor para olvidarte de los 5 minutos que no le vienen bien a tu vida y enfrentar lo que haya que hacer, así sea salirte de la cama, empezar a hacer ejercicio, dejar de posponer una buena plática con tus hijos o llamarle a tus clientes para cerrar esa venta. ¿Por qué nos resulta tan difícil ser disciplinados? Porque la vía fácil es más cómoda y con menos estrés cuando tu bandera es la postergación y la pereza. 

Suma los 5 minutos que pierdes cada día y verás que se te habrá ido la vida posponiendo cosas que son importantes, la productividad personal y laboral se ve afectada por esos 5 minutos que todos creemos que “nos merecemos”. No digo que tienes que ser un robot y no dar espacio para relajarte, eso todos lo necesitamos, pero cuando tomas esos minutos como tu estilo de vida ahí sí hay mucho que perder. Suma los 5 minutos de este día y en la noche haz cuentas, ¿cuánto tiempo perdiste?

¿Por qué mejor no dices “voy a hacer 5 minutos más de ejercicio”? Voy a leer 5 minutos más, voy a estudiar 5 minutos más en internet ese tema que me interesa, voy a escuchar 5 minutos más a mi cliente para conocerlo mejor y servirle más, 5 minutos más para aprender inglés, voy a darle a mis hijos 5 minutos más ayudándoles a hacer su tarea. Suma en lugar de restar. Haz esos 5 minutos tus aliados y no tus peores enemigos. 

¿Qué vas a hacer hoy con tu tiempo? ¿sumas o restas? 

QDTC